Relación entre los ads y el orgánico
25.000 seguidores. 3 likes por publicación.
Cuentas así hay miles. Y casi todas tienen algo en común: anuncios de pago a punta pala.
Hace poco vino un interiorista a la oficina. Quería saber qué hacíamos. Y nos hizo la mítica pregunta que todo el mundo piensa pero nadie se atreve a decir en voz alta.
“¿Cuando se paran los anuncios se cae todo el alcance?”
La respuesta es sí.
…si el dinero era tu única estrategia.
Porque esto es lo que casi nadie entiende de la publicidad en redes:
Meter dinero no es una estrategia. Es un multiplicador.
Si tu contenido conecta con la gente adecuada, la publicidad lo lleva más lejos y más rápido. Estás acelerando algo que ya funciona.
Pero si subes contenido sin ton ni son y le metes 3.000 € al mes, lo único que consigues es que más gente vea algo que no le interesa. Seguidores que no leen, no comentan y no compran.
Números, no resultados.
Y aquí está la clave: el objetivo nunca fueron los seguidores.
El objetivo es vender.
Nadie monta una inmobiliaria para tener una cuenta bonita de Instagram. La monta para vender casas. Y una casa no te la compra un seguidor fantasma. Ni una de 200.000 € ni una de 2 millones.
Por eso nosotros trabajamos al revés que la mayoría:
Primero la estrategia: qué contenido, para quién, y qué tiene que pasar en la cabeza de esa persona antes de que te llame.
Después el dinero, para acelerarla.
Así, cuando paras los anuncios, no se desploma todo de repente. La comunidad se queda, porque era real.
La publicidad multiplica lo que le des.
El problema es que diez veces cero sigue siendo cero.